Por colaborador Actualizado el 24 de marzo de 2022
Cultivar cristales de sal de Epsom es un proceso sencillo que se puede lograr fácilmente con una solución de agua salada y un recipiente adecuado. Colocar una roca u otro objeto en el interior proporciona un sitio de nucleación para que se formen los cristales. Disuelva el sulfato de magnesio (sal de Epsom) en agua caliente y luego vierta la solución saturada sobre la roca. A medida que el agua se evapora, la solución se sobresatura y los cristales comienzan a nuclearse y crecer.
En el paso de disolución, el calor expande el espacio molecular del agua, lo que permite que se disuelva más sulfato de magnesio. Cuando la solución alcanza la saturación, no puede quedar más sal en la solución. El enfriamiento reduce el espacio, expulsando el exceso de sal de la solución a la fase sólida; este es el comienzo del crecimiento de los cristales. La evaporación del agua concentra aún más la solución, acelerando la cristalización y produciendo los característicos cristales en forma de prisma y agujas de la sal de Epsom.
Diferentes sales exhiben distintas geometrías cristalinas. El sulfato de magnesio cristaliza en forma de prisma, mientras que el cloruro de sodio (sal de mesa) forma cristales cúbicos. La forma que observes depende de la composición iónica de la sal y de las condiciones de evaporación.