Por John Brennan, actualizado el 24 de marzo de 2022
El hierro es notoriamente resistente al agua, pero reacciona vigorosamente con el ácido clorhídrico (HCl). La reacción libera gas hidrógeno inflamable y produce cloruro de hierro (II) soluble, lo que la convierte en una demostración clásica de la cinética de reacción. Debido a los peligros involucrados (ácido corrosivo, gas hidrógeno y posibles salpicaduras), este experimento debe realizarse en una campana extractora con equipo de protección personal completo.
Antes de comenzar, póngase gafas de seguridad, guantes de nitrilo, una bata de laboratorio y zapatos cerrados. Garantizar un ajuste perfecto en tus ojos y manos protege contra salpicaduras accidentales.
Coloque un solo clavo de hierro (lo suficientemente corto como para colocarse en el fondo de un vaso de precipitados de 250 ml) en el vaso. Esta orientación permite que la uña quede completamente sumergida, asegurando un contacto uniforme con el ácido.
Mueva el vaso de precipitados, una probeta graduada calibrada y una botella de HCl 1 M a la campana extractora. Verifique que el extractor de aire de la campana esté funcionando correctamente; consulte las instrucciones del fabricante si es necesario.
Usando la probeta graduada, mida 100 ml de HCl 1 M. Vierte el ácido suavemente sobre el clavo de hierro. Observe la vigorosa efervescencia cuando se libera gas hidrógeno.
El ácido clorhídrico disuelve el hierro, produciendo gas hidrógeno y cloruro de hierro (II). Las soluciones más concentradas aceleran la reacción, pero aumentan el riesgo. Utilice una campana extractora y EPP en todo momento.
Debido a que la reacción emite hidrógeno inflamable y el ácido es altamente corrosivo, realice el experimento únicamente en una campana extractora. Evite el contacto con la piel o los ojos y use ropa protectora en todo momento.