Los letreros de neón han sido durante mucho tiempo un elemento básico de la publicidad, apreciados por sus colores vivos y llamativos. Si bien el término "neón" originalmente se refería al gas noble neón, las pantallas modernas utilizan una variedad de gases inertes, cada uno de los cuales produce un tono distinto. Entre ellos, los suaves tonos lavanda y morado que se ven a menudo provienen del argón.
El argón (Ar, número atómico 18) es la fuente más común de luz violeta en la señalización comercial. Cuando una descarga de alto voltaje ioniza argón dentro de un tubo de vidrio sellado, el gas emite un característico brillo lavanda. Al mezclar argón con pequeñas cantidades de otros gases o aplicar recubrimientos de fósforo, los fabricantes pueden ajustar el tono desde violeta intenso hasta lila brillante.
Cada gas noble produce un color único cuando se excita:
Estos colores surgen de las transiciones electrónicas específicas de cada gas cuando lo golpea una corriente eléctrica.
Aunque los gases nobles son químicamente inertes, se ionizan bajo el campo eléctrico de una fuente de alimentación de alto voltaje. Los átomos ionizados se relajan y vuelven a estados de energía más bajos, emitiendo fotones que dan el brillo familiar. Los niveles de energía del argón son especialmente adecuados para producir un tono púrpura cálido, lo que lo convierte en una opción popular tanto para exhibiciones artísticas como corporativas.
Los diseñadores seleccionan el gas según el color, la intensidad y el consumo de energía deseados. El menor costo de Argon y su confiable producción de color púrpura lo convierten en la opción ideal para lugares que buscan un impacto visual sorprendente pero sutil.