Por Jack Gerard | Actualizado el 30 de agosto de 2022
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En química, el término "sustrato" puede significar diferentes cosas según el contexto, pero siempre se refiere a un participante clave en una reacción. Comprender cómo se utilizan los sustratos en las disciplinas químicas aclarará su papel en los procesos generales y bioquímicos.
Un sustrato en química es el medio en el que se produce una reacción y, más concretamente, el reactivo que se transforma en nuevos productos. Si bien un sustrato suele permanecer químicamente estable antes de la reacción, un catalizador externo (como calor, luz o un agente químico) suele iniciar la transformación. El catalizador acelera la reacción pero no se consume, por lo que los productos finales surgen únicamente de cambios en el sustrato.
En bioquímica, el concepto se reduce a "sustratos enzimáticos". Estas son moléculas orgánicas a las que se unen las enzimas y las convierten en productos. Las enzimas actúan como catalizadores altamente específicos, reduciendo la energía de activación de la reacción. Al igual que los catalizadores químicos generales, las enzimas se regeneran después de la reacción y no pasan a formar parte del producto final.
En química, un sustrato es cualquier sustancia sobre la que actúa un catalizador u otro agente químico para sufrir una transformación. Ya sea en una reacción simple o en una vía enzimática compleja, el sustrato mismo experimenta un cambio en su composición, mientras que el catalizador o la enzima permanecen sin cambios.
Otros campos científicos también utilizan el término, a menudo con significados matizados. En biología, un sustrato puede ser una superficie de crecimiento para organismos; en geología, se refiere a la roca o material subyacente debajo del suelo. A pesar de estas variaciones, la idea central sigue siendo un material fundamental sobre el cual ocurren los procesos.