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Ya sea que esté realizando un experimento de laboratorio o afrontando un examen, calcular la molaridad es una habilidad fundamental en química. La molaridad cuantifica qué tan concentrada está una solución, expresada como el número de moles de soluto por litro de solución. El cálculo requiere sólo una fórmula simple y algunos datos clave.
En su forma más básica, la molaridad (M) se calcula dividiendo el número de moles de soluto por el volumen de la solución en litros:
M =moles de soluto ÷ litros de solución
Esta relación suele escribirse como “molL⁻¹” o “moles por litro”.
Para determinar los moles de un soluto, se necesita la masa del soluto, su fórmula química y los pesos atómicos de sus elementos constituyentes (que se pueden obtener de la tabla periódica). Suma los pesos atómicos para encontrar la masa molar, luego divide la masa del soluto por esa masa molar.
El volumen de la solución debe expresarse en litros para la fórmula de molaridad. Si el volumen está en mililitros, divídalo por 1000 para convertirlo a litros.
Ejemplo:Disolver 20g de NaOH en 500mL de agua.
Por tanto, la solución resultante tiene una molaridad de 1 molL⁻¹.
Una vez que domines la fórmula básica, podrás reorganizarla para resolver cualquier incógnita (ya sea la cantidad de soluto, el número de moles o el volumen de solución) mediante manipulación algebraica. Esta flexibilidad es esencial para cálculos estequiométricos, análisis de valoración y preparación de soluciones de las concentraciones deseadas.