Los plásticos son omnipresentes en la vida contemporánea, y el polietileno representa la mayor parte de la producción mundial de plástico. Todos los plásticos son polímeros compuestos de unidades de hidrocarburos repetidas, y el polietileno es un ejemplo de ello con su simple bloque de construcción de etileno.
El etileno (C₂H₄) es un gas diatómico que presenta dos átomos de carbono conectados por un doble enlace y cuatro átomos de hidrógeno. En la polimerización, las unidades de etileno se unen de un extremo a otro para formar cadenas largas. La cantidad de monómeros de etileno (su peso molecular) determina si el polímero tiene un peso bajo, medio o alto, lo que a su vez dicta sus propiedades físicas y aplicaciones de uso final.
Durante la Segunda Guerra Mundial, se aislaron por primera vez cables eléctricos con polietileno. Hoy abarca un espectro de productos, desde bolsas de supermercado y juguetes hasta tanques de gasolina y revestimientos protectores. El polietileno de bajo peso es un líquido viscoso que se emplea como lubricante, las variantes de peso medio son cerosas y las de alto peso son plásticos sólidos y duraderos que se utilizan en embalajes, tuberías y componentes estructurales.
El petróleo crudo es la fuente predominante de etileno. Cuando se somete a craqueo térmico, libera gas etileno, que es capturado y condensado. En condiciones industriales controladas, las moléculas de etileno se someten a una polimerización catalítica para producir una pulpa viscosa y cálida. Esta pulpa se extruye a través de pequeños orificios, se corta en gránulos (aproximadamente del tamaño de granizo) y se envía a instalaciones posteriores para su moldeo y extrusión en productos terminados.
La naturaleza termoplástica del polietileno permite fundirlo y remodelarlo repetidamente sin degradarse, lo que lo hace altamente reciclable. El polietileno de alta densidad (HDPE) se utiliza ampliamente para envases de alimentos y artículos para el hogar y puede reciclarse a través de programas municipales. En regiones que carecen de infraestructura de reciclaje, el polietileno también puede servir como fuente de energía limpia mediante la incineración, evitando que los residuos terminen en los vertederos.