Por Drew Lichtenstein | Actualizado el 30 de agosto de 2022
Más del 99% de los elementos que componen las moléculas orgánicas son carbono, hidrógeno y oxígeno. Estos tres átomos son los componentes básicos de los carbohidratos, lípidos, proteínas y más. Cuando el nitrógeno se une a este trío, forma los ácidos nucleicos (ADN y ARN) que transportan información genética.
El carbono es la piedra angular de la química orgánica. Su capacidad para formar cuatro enlaces covalentes (y en algunos casos hasta seis) le permite actuar como un centro versátil en innumerables estructuras moleculares. Esta flexibilidad hace que el carbono sea el elemento definitorio de la vida y represente aproximadamente el 10% de la masa del cuerpo humano.
El hidrógeno es el elemento más abundante del universo y un constituyente común de las moléculas orgánicas. Su único electrón de valencia le permite unirse fuertemente con el carbono, proporcionando estabilidad a una amplia gama de compuestos. En el cuerpo humano, el hidrógeno constituye aproximadamente el 63% de la masa total.
El oxígeno complementa la versatilidad del carbono formando enlaces múltiples, aunque normalmente no como átomo central. Es esencial para la diversa química que sustenta la vida, incluida la síntesis de proteínas, carbohidratos y lípidos. El oxígeno constituye aproximadamente el 26% del cuerpo humano.
Aunque el nitrógeno representa sólo alrededor del 1% del cuerpo, su presencia es fundamental para la vida. Es un componente clave de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) que codifican las instrucciones para la función y reproducción celular.