Ramzy Jalali/Shutterstock
WD‑40 se ha ganado la reputación de ser un producto básico doméstico versátil. Aunque se comercializa principalmente como lubricante, sus aplicaciones abarcan limpieza, repelente de insectos y prevención de oxidación, lo que lo hace indispensable para herramientas como sierras para rocas.
Si bien el número "40" podría sugerir 40 usos distintos, el producto en realidad cuenta con más de 2000 aplicaciones documentadas, que van desde quitar adhesivo del cuero hasta proteger la lechada de la ducha contra el moho, aflojar las cerraduras atascadas de los parquímetros e incluso borrar crayones de la cerámica.
De hecho, el nombre WD‑40 significa “Desplazamiento de agua, fórmula número 40”, según la marca. Esta etiqueta concisa refleja su propósito original y la perseverancia que se puso en su creación, y su fuerte marca la ha convertido en un elemento básico en casi todos los hogares estadounidenses.
Las dos primeras palabras, "Desplazamiento del agua", apuntan al objetivo original del WD-40:prevenir la oxidación que se forma cuando el agua entra en contacto con el metal. La parte de la “Fórmula 40” rinde homenaje a los 39 intentos anteriores que fracasaron y destaca el avance logrado en el intento número 40.
Noe Al Ja'far/Shutterstock
WD-40 fue formulado por primera vez en 1953 por Rocket Chemical Company, con sede en San Diego, una startup fundada por Norman Larsen, Gordon Dawson y John Gregory, cada uno de los cuales era el único empleado de la empresa. Mientras que los medios de comunicación suelen dar crédito únicamente a Larsen, el sitio web de Rocket Chemical reconoce a los tres fundadores como co-inventores.
El objetivo original era desarrollar una fórmula para prevenir la oxidación para la industria aeroespacial. Convair, una empresa aeroespacial, se convirtió en el primer usuario comercial en aplicar WD-40 para proteger de la corrosión los misiles balísticos intercontinentales Atlas (los primeros misiles balísticos intercontinentales de Estados Unidos). Rápidamente se corrió la voz sobre su utilidad más amplia, lo que llevó a su disponibilidad masiva en latas de aerosol diseñadas por Larsen.
Desarrollar la fórmula requirió 40 intentos, aunque los detalles de las 39 iteraciones iniciales siguen siendo en gran medida desconocidos. Hoy en día, la mezcla patentada está guardada en la bóveda de un banco y nunca ha sido patentada para evitar revelar su composición. La marca ofrece ahora varias variantes, incluido un lubricante a base de silicona, ampliando aún más su versatilidad.