Por Maggie Hira | Actualizado el 24 de marzo de 2022
Los pulmones son el órgano central del sistema respiratorio y se encuentran dentro de la cavidad torácica. Su función principal es llevar oxígeno al torrente sanguíneo mientras expulsan dióxido de carbono. Este intercambio se produce en los alvéolos, pequeños sacos de aire muy porosos que proporcionan una superficie extensa para la difusión de gases. Debido a esta intrincada arquitectura, los pulmones son grandes pero notablemente eficientes.
Son los millones de alvéolos los que dan a los pulmones una textura esponjosa. Cada alvéolo contiene poros microscópicos que permiten el paso libre del oxígeno y el dióxido de carbono. La red porosa colectiva refleja la estructura de una esponja natural, lo que hace que los pulmones se sientan suaves y parecidos a una esponja al palparlos. La amplia superficie (más de 70 metros cuadrados en un adulto sano) facilita el rápido intercambio de gases y contribuye a esta sensación distintiva.
La naturaleza delicada del tejido pulmonar significa que puede verse comprometido fácilmente. Fumar sigue siendo la principal causa de daño pulmonar y contribuye a enfermedades crónicas como el enfisema y el cáncer de pulmón. Otras amenazas importantes incluyen:
Proteger la salud pulmonar mediante el abandono del hábito de fumar, la vacunación y controles periódicos puede reducir significativamente el riesgo de estas enfermedades.