Por Monica WachmanActualizado el 24 de marzo de 2022
Los microscopios permiten a científicos y estudiantes estudiar las estructuras celulares de organismos vegetales y animales, los patrones cristalinos de los minerales y el contenido de una sola gota de agua de estanque. Para montar muestras de una manera manejable y libre de contaminación, los investigadores utilizan portaobjetos y cubreobjetos para microscopio.
Los portaobjetos y cubreobjetos de microscopio aseguran las muestras en un entorno estable y protegido, lo que facilita su visualización y análisis.
Un portaobjetos de microscopio es un panel largo y delgado de vidrio (o, a veces, de plástico transparente), que generalmente mide 3 x 1 pulgada, sobre el cual se colocan muestras para su examen microscópico. Debido a que las muestras pueden ser frágiles y microscópicas, manipular el portaobjetos en lugar de la muestra permite un posicionamiento preciso. Muchos portaobjetos cuentan con depresiones poco profundas para contener líquido, lo que permite montajes húmedos. En una preparación húmeda, se agrega un tinte o una solución sobre la muestra para resaltar los detalles estructurales y mejorar el contraste.
Los cubreobjetos son pequeños cuadrados de vidrio que se colocan encima de la muestra en el portaobjetos. Aplanan la muestra, reducen la evaporación y, si hay líquido, la mantienen en su lugar. Al cubrir la muestra, los cubreobjetos también la protegen de los contaminantes y el polvo en el aire. La presión uniforme aplicada por el cubreobjetos garantiza una visión clara y uniforme para el observador.
Un portaobjetos preparado adecuadamente (que consta de un portaobjetos, una muestra y un cubreobjetos) ofrece dos beneficios. En primer lugar, proporciona al observador un mejor control y una visión más clara. En segundo lugar, protege el microscopio en sí:el cubreobjetos actúa como una barrera entre la muestra y la lente ocular, evitando arañazos o daños accidentales, mientras que el portaobjetos ayuda a mantener la platina limpia y libre de residuos.