Por Alan Osborne Actualizado el 24 de marzo de 2022
Tanto los reguladores internos como los externos desempeñan un papel fundamental a la hora de cronometrar el intervalo entre divisiones celulares sucesivas:el ciclo celular. Las células deben dividirse porque, cuando crecen demasiado, su membrana no puede transportar eficientemente nutrientes y productos de desecho. Cada célula está rodeada por una membrana plasmática que separa su interior del ambiente externo.
La división celular es esencial pero energéticamente costosa y propensa a errores. Antes de la mitosis, cada célula debe replicar fielmente su ADN; este modelo genético garantiza que las dos células hijas hereden toda la información necesaria para funcionar y crecer. Los mecanismos regulatorios incorporados minimizan los errores y protegen contra la proliferación incontrolada.
Los reguladores internos son proteínas que monitorean los cambios dentro de la célula. Por ejemplo, una proteína de punto de control impide la entrada en la mitosis hasta que se completa la replicación del ADN. Otro regulador interno verifica que los cromosomas replicados estén correctamente unidos al aparato del huso antes de que comience la segregación. Estas salvaguardias garantizan que la división se lleve a cabo sólo cuando la célula esté lista.
Los reguladores externos también son proteínas, pero responden a señales provenientes del exterior de la célula. Pueden acelerar o ralentizar el ciclo celular en función de señales ambientales. Un ejemplo clásico es una proteína que detecta moléculas en las células vecinas, deteniendo la división cuando las células se superpoblan. Este mecanismo explica por qué, en una placa de Petri, las células crecen hasta formar una fina monocapa antes de dejar de proliferar.
La distinción fundamental es que los reguladores internos reaccionan a estímulos intracelulares, mientras que los reguladores externos responden a señales extracelulares. Sin estos controles, el crecimiento celular sería errático y peligroso. La alteración de las vías reguladoras es la base de muchas enfermedades, incluido el cáncer, donde las células ignoran las señales de densidad y forman tumores invasivos. Los factores externos como el tabaquismo, la radiación o las infecciones virales pueden afectar aún más el control regulatorio.