Describir una entidad viviente con precisión puede resultar un desafío. En biología, un organismo se define como una forma de vida que puede responder a estímulos, crecer, reproducirse y mantener el equilibrio interno.
Los sistemas de clasificación ponen orden en millones de diversas formas de vida en la Tierra. Las raíces de la taxonomía moderna se remontan a los antiguos eruditos griegos y a Aristóteles, quienes fueron los primeros en agrupar plantas y animales basándose en rasgos observables.
Un organismo es un individuo único y vivo. Puede ser un organismo unicelular simple, como una bacteria, o una entidad multicelular compleja cuyas partes no pueden sobrevivir de forma independiente. Según el diccionario en línea Merriam-Webster, un organismo es "un ser vivo individual que lleva a cabo funciones vitales a través de órganos interdependientes".
En 1753, el naturalista sueco Carolus Linnaeus formalizó el sistema de nomenclatura binomial y clasificación jerárquica que aún sustenta la ciencia biológica. El marco de Linneo permite a los científicos de todo el mundo comunicar hallazgos sin descripciones exhaustivas, mientras se siguen acuñando nuevos términos para especies recién descubiertas.
La vida se divide en tres dominios principales, cada uno definido por distinciones genéticas y celulares:
Los dominios se subdividen en reinos. El antiguo reino Monera se ha dividido en dos:Archaebacteria y Eubacteria. Los seis reinos ampliamente aceptados son:
Luego, los reinos se dividen en filos. Sólo el reino animal contiene casi treinta filos, siendo Arthropoda, el más diverso, que incluye insectos, arañas y crustáceos.
La taxonomía se vuelve cada vez más específica a medida que los organismos se agrupan según rasgos compartidos:
Para los humanos modernos:
Los virus ocupan un área gris en la definición de vida. Poseen material genético y pueden autorreplicarse, pero carecen de células, metabolismo y crecimiento independiente. Las investigaciones en curso buscan determinar si los virus pueden responder a estímulos ambientales de una manera comparable a los organismos vivos.
La ecología de los organismos examina cómo los organismos individuales se comportan y se adaptan fisiológicamente a su entorno. Se superpone con la ecología de poblaciones y comunidades, pero se centra en las interacciones íntimas entre un solo organismo y su entorno.