Por Kelina Imamura
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Los problemas planteados unen los conceptos del aula con contextos del mundo real, agudizando las habilidades analíticas y de resolución de problemas de los estudiantes. A continuación encontrará una guía sistemática para diseñar problemas escritos claros y atractivos adaptados a sus objetivos educativos.
Seleccione la operación o concepto matemático específico que desea que los estudiantes practiquen. Por ejemplo, si la atención se centra en la suma utilizando ayudas visuales, su problema debería alentar a contar y sumar objetos.
Presente a un protagonista identificable y describa la cantidad y el tipo de objetos que posee. Los elementos visuales cotidianos ayudan a los estudiantes a imaginarse el escenario:“George tiene seis globos rojos”.
Presente a una segunda persona con un conjunto distinto de objetos para agregar profundidad al problema:"Alexa tiene siete globos morados".
Termine la narración con una pregunta apropiada para la edad que oriente el cálculo requerido. Por ejemplo, "¿Cuántos globos tienen George y Alexa juntos?"
Sugiera estrategias visuales o construcción de oraciones numéricas:“¿Dibuja los globos y escribe 6+7=?” Esto fortalece el pensamiento de los estudiantes y refuerza el lenguaje matemático.
Lea el problema en voz alta, pruébelo con un estudiante de muestra y simplifique cualquier redacción confusa. El objetivo es la claridad y la alineación con el objetivo de aprendizaje.
Asigne a los estudiantes que elaboren sus propios problemas planteados. Revisar su trabajo revela dominio y produce elementos de práctica auténticos para lecciones futuras.
Presente problemas planteados en contexto, modele un ejemplo completo y permita que los estudiantes creen los suyos propios para consolidar la comprensión.