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Los artrópodos (organismos con exoesqueletos duros) constituyen aproximadamente el 75 % de todas las especies animales de la Tierra, desde arañas e insectos hasta crustáceos y milpiés.
Si bien muchos artrópodos modernos son familiares y a menudo inofensivos, el mundo prehistórico albergaba criaturas mucho más grandes que cualquier pariente vivo.
Una de esas maravillas es Arthropleura , un artrópodo gigante parecido a un milpiés que alguna vez deambulaba por los paisajes terrestres de América del Norte y Europa.
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Descrita por primera vez por científicos en el Reino Unido en 1854, Arthropleura medía hasta 8,5 pies (≈2,6 metros) de largo y pesaba más de 100 libras (≈45 kilogramos). Su colosal tamaño se atribuye a las altas concentraciones de oxígeno atmosférico que prevalecieron hace 290-346 millones de años durante el Carbonífero Superior.
A pesar de su impresionante tamaño, la biología de la criatura permaneció envuelta en un misterio durante más de un siglo porque los primeros fósiles carecían de una cabeza completa, lo que dejaba características anatómicas clave sin resolver.
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En 2024, se escanearon dos especímenes excepcionalmente conservados de Montceau‑les‑Mines (Francia) mediante tomografía microcomputarizada de rayos X junto con imágenes de sincrotrón. Los escaneos produjeron reconstrucciones tridimensionales detalladas que, por primera vez, mostraron la cabeza completamente intacta de la artropleura, incluidas las antenas, los ojos pedunculados, las mandíbulas y los maxilares.
Estos hallazgos fueron publicados en Science Advances y proporcionar la visión más completa de la morfología de la criatura hasta la fecha.
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Los análisis del paleontólogo JamesLamsdell revelan que Arthropleura combina características típicas tanto de milpiés como de ciempiés. Dos pares de patas por segmento del cuerpo se alinean con los milpiés modernos, mientras que sus mandíbulas completamente cerradas y sus segundos maxilares distintivos se parecen a los de los ciempiés. La presencia de ojos pedunculados, una adaptación común en los crustáceos acuáticos, añade otra capa de singularidad.
Estos descubrimientos brindan apoyo morfológico a la hipótesis molecular de que los milpiés y los ciempiés pertenecen a un solo clado, Pectinopoda. Como señala Lamsdell, "la artropleura puede ser la primera evidencia morfológica que corrobore esta relación de base molecular".
Si bien quedan muchas preguntas sobre los hábitos de vida y el papel ecológico de Arthropleura, la reconstrucción de la cabeza de 2024 marca un hito importante en nuestra comprensión de los artrópodos prehistóricos.