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Si bien el envejecimiento es un proceso biológico universal, algunas especies notables parecen evitarlo. La medusa inmortal (Turritopsis dohrnii) vuelve a su estado juvenil cuando se ve amenazada, un descubrimiento que despertó un interés generalizado en la inmortalidad biológica. Investigaciones recientes han descubierto un fenómeno similar, aunque distinto, en la jalea de peine (Mnemiopsis leidyi), un ctenóforo que se encuentra en la zona fótica.
Publicado en la edición de octubre de 2024 de Proceedings of the National Academy of Sciences, el estudio documenta la observación accidental de que una medusa adulta había desaparecido de su tanque, reemplazada por una larva. Los investigadores Pawel Burkhardt y Joan J.Soto‑Angel replicaron posteriormente el evento en 65 especímenes, induciendo la reversión al eliminar tejidos gelatinosos y retener alimentos.
Bajo estos factores estresantes, los organismos se despojaron de su forma lobulada adulta y regresaron a la etapa larvaria cídípida, encogiéndose visiblemente durante varias semanas. Cuando se reintrodujo el alimento, 13 individuos reanudaron su crecimiento y finalmente alcanzaron la madurez reproductiva. "Verlos retroceder en el tiempo, remodelando la morfología y el comportamiento alimentario, fue simplemente fascinante", comentó Soto-Angel en un comunicado de prensa.
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El desarrollo inverso de la medusa peine es un modelo único para la investigación del envejecimiento, pero opera a través de una vía celular diferente a la transdiferenciación de la medusa inmortal. Cuando una medusa adulta de Turritopsis dohrnii muere de hambre o se lesiona, reabsorbe sus tentáculos y se convierte en un pólipo bentónico. Luego, las células se fusionan, pierden identidades individuales y forman un quiste que inicialmente no se parece ni a un pólipo ni a una medusa.
En dos días, el quiste desarrolla rasgos parecidos a los de un pólipo y vuelve a entrar en el ciclo de vida normal de la medusa, un proceso conocido como transdiferenciación. Esta rara metamorfosis permite al animal evadir la senescencia. "No es exactamente la misma criatura la que se transforma a una etapa anterior", explicó Soto-Angel a Science. "Comprender los mecanismos moleculares subyacentes podría tener profundas implicaciones para la salud humana".