• Home
  • Química
  • Astronomía
  • Energía
  • Naturaleza
  • Biología
  • Física
  • Electrónica
  • Las bacterias más indestructibles del mundo:cómo prospera Deinococcus radiodurans en condiciones extremas

    FOTOGRIN/Shutterstock

    En el mundo microbiano, los organismos más pequeños suelen exhibir la mayor resiliencia. Mientras que los tardígrados reciben elogios por su naturaleza indomable, la bacteria Deinococcus radiodurans destaca como el último superviviente de la radiación y los entornos hostiles.

    Conocido como el organismo más radiorresistente del mundo, D. radiodurans puede soportar la asombrosa cifra de 1,5 millones de rads de radiación gamma, aproximadamente 3.000 veces la dosis que resultaría letal para un ser humano en cuestión de horas. Más allá de la radiación, resiste la luz ultravioleta, el estrés oxidativo y la desecación, lo que lo convierte en un modelo versátil de extremofilia.

    Deinococcus radiodurans:La “Bacteria Conan”

    luchschenF/Shutterstock

    Descubierto en la década de 1950 dentro de carne enlatada que había sido expuesta a radiación ionizante, este diminuto organismo unicelular sorprendió a los científicos por su notable supervivencia. Su nombre formal, Deinococcus radiodurans , refleja tanto su pigmento negro como su resistencia a la radiación. Comparado con la bacteria común Escherichia coli , es 30 veces más resistente a las radiaciones ionizantes y más de mil veces más tolerante que los humanos.

    Las investigaciones han atribuido esta resiliencia a una combinación de estrategias estructurales y bioquímicas:una pared celular robusta, un genoma compacto y bien protegido, vías eficientes de reparación del ADN y un potente sistema antioxidante. Cada componente contribuye a su supervivencia, pero estudios recientes revelan una sinergia aún más fascinante.

    Desbloquear la resiliencia humana:lecciones de D. radiodurans

    Nisian Hughes/Getty Images

    Un estudio de 2024 publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences identificó un complejo antioxidante único en D. radiodurans compuesto de iones de manganeso, fosfato y péptidos. Juntas, estas moléculas forman un escudo defensivo que supera los efectos protectores de cada componente individual:un ejemplo clásico de "más que la suma de sus partes".

    Comprender esta defensa natural abre la puerta a aplicaciones innovadoras. Los antioxidantes sintéticos inspirados en la bacteria podrían mejorar la protección humana contra la radiación, algo fundamental para las misiones espaciales, especialmente aquellas dirigidas a Marte, donde la exposición a altos niveles de radiación cósmica es un desafío importante. Los conocimientos adquiridos también pueden servir de base para tratamientos médicos que mitiguen el daño por radiación en la terapia contra el cáncer y en escenarios de exposición accidental.




    © Ciencias y Descubrimientos https://es.scienceaq.com