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  • Descubriendo enfermedades hepáticas ocultas:cómo la resonancia magnética detecta el hígado graso no alcohólico

    Lightfieldstudios/Getty Images

    La resonancia magnética (MRI) ha transformado la detección de enfermedades silenciosas como la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD). NAFLD es el trastorno hepático crónico más común en todo el mundo, especialmente en personas con sobrepeso, obesidad o diabetes tipo 2, resistencia a la insulina o hipercolesterolemia. La acumulación de grasa en el hígado puede provocar cáncer de hígado, enfermedades cardiovasculares y empeoramiento de otras disfunciones orgánicas.

    A pesar de ser asintomática, la NAFLD tiene un impacto global devastador. Un análisis exhaustivo reciente publicado en Hepatology encontró que el 38% de las personas en todo el mundo están afectadas, un aumento del 13% en las últimas tres décadas y una tendencia que se espera que continúe. La NAFLD varía desde una simple esteatosis hasta la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) más agresiva. Las personas con esteatosis tienen depósitos grasos y pueden desarrollar fibrosis, mientras que la EHNA implica inflamación y fibrosis grave que puede progresar a cirrosis y carcinoma hepatocelular. Según la Clínica Mayo, las personas con NAFLD pierden un promedio de tres años de esperanza de vida en comparación con aquellos sin la enfermedad.

    La detección temprana y la prevención de la progresión son clave para obtener mejores resultados. La resonancia magnética, a menudo aclamada como uno de los mayores avances médicos, permite a los médicos visualizar la grasa hepática y la fibrosis, revelando una enfermedad que de otro modo permanecería oculta.

    Diagnóstico de NAFLD con resonancia magnética

    Si bien la biopsia hepática sigue siendo el estándar de oro, su invasividad, sus posibles complicaciones y su error de muestreo limitan su uso como herramienta de detección de rutina. Las técnicas de imagen no invasivas, incluidas la tomografía computarizada, la ecografía y la resonancia magnética, ofrecen alternativas más seguras. La resonancia magnética supera a la tomografía computarizada y la ecografía al distinguir la NASH de la NAFLD menos grave con mayor sensibilidad y especificidad, evitando al mismo tiempo la radiación ionizante. Impulsada por fuertes campos magnéticos y ondas de radio, la resonancia magnética genera imágenes detalladas que revelan áreas de inflamación y cicatrices.

    A pesar de sus ventajas, la resonancia magnética es costosa y es posible que no siempre esté cubierta por el seguro. Además, los médicos se enfrentan a la incertidumbre sobre qué pacientes deben ser examinados. La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda la resonancia magnética para pacientes con diabetes y enzimas hepáticas elevadas con sospecha de EHNA, pero las investigaciones emergentes sugieren que puede estar justificada una aplicación más amplia.

    Opciones de tratamiento para NAFLD

    Actualmente, ningún medicamento aprobado por la FDA se dirige directamente a la NAFLD. La piedra angular del tratamiento es la modificación del estilo de vida:lograr una pérdida de peso del 3% al 5% puede reducir la grasa hepática, mientras que una pérdida del 7% al 10% puede atenuar la inflamación y la fibrosis en casos más avanzados. La actividad física regular mejora aún más la salud del hígado más allá de la mera pérdida de peso.

    Los medicamentos utilizados para la diabetes tipo 2, como la metformina, los agonistas del receptor GLP-1 y los inhibidores de SGLT-2, también muestran beneficios en pacientes con NAFLD concomitante.

    Cuando NAFLD progresa a NASH, la simple pérdida de peso y el ejercicio son insuficientes. Los pacientes pueden requerir terapia farmacológica, procedimientos intervencionistas o incluso un trasplante de hígado si la cirrosis está avanzada. Debido a que la NAFLD es multifacética, un equipo multidisciplinario (que incluya atención primaria, cardiología, nutrición, farmacia y psiquiatría) ofrece la mejor oportunidad para obtener resultados óptimos. La detección temprana por resonancia magnética facilita el tratamiento oportuno, reduciendo el daño hepático y mejorando la supervivencia.

    Ruizluquepaz/Getty Images

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