He aquí por qué:
* Tradición Histórica: La denominación científica, o nomenclatura binomial, fue establecida por Carl Linneo en el siglo XVIII. El latín era el idioma académico de la época y el griego también se utilizaba ampliamente en la terminología científica.
* Universalidad: El latín y el griego se consideran lenguas "muertas", lo que significa que ya no se hablan como lenguas cotidianas. Esto los hace neutrales y evita prejuicios hacia cualquier cultura o grupo lingüístico en particular.
* Claridad y Precisión: El latín y el griego tienen estructuras gramaticales precisas e inequívocas, lo que los hace adecuados para la denominación científica.
Si bien el latín es el idioma principal utilizado para los nombres científicos, a menudo se incorporan palabras griegas para términos y descriptores específicos.