En 1982, Cech, junto con sus colegas de la Universidad de Colorado, descubrieron que ciertas moléculas de ARN podrían actuar como enzimas catalíticas . Este descubrimiento desafió la creencia arraigada de que todas las enzimas eran proteínas y le valió a Cech el Premio Nobel de Química en 1989.
Estas moléculas de ARN, conocidas como ribozimas , estaban involucrados en el empalme de moléculas de ARN en el protozoo *Tetrahymena thermophila*. Este descubrimiento abrió un nuevo campo de investigación en la bioquímica del ARN y condujo a una mayor comprensión de las diversas funciones que desempeña el ARN en los procesos biológicos.