1. Estructuras homólogas:
* Definición: Estructuras que comparten un antepasado común pero pueden tener diferentes funciones.
* Ejemplo: Los huesos en un brazo humano, un ala de murciélago, una aleta de ballenas y una pierna de caballo son estructuras homólogas. Comparten la misma disposición ósea subyacente, lo que indica un antepasado común.
* Evidencia: La presencia de estructuras homólogas sugiere que estas especies evolucionaron de un antepasado compartido y que sus adaptaciones han divergido con el tiempo.
2. Estructuras análogas:
* Definición: Estructuras que tienen funciones similares pero diferentes estructuras subyacentes y no comparten un antepasado común reciente.
* Ejemplo: Las alas de un pájaro y las alas de una mariposa son estructuras análogas. Ambos permiten vuelo pero evolucionaron independientemente debido a presiones ambientales similares.
* Evidencia: Si bien las estructuras análogas no indican directamente relaciones evolutivas cercanas, pueden resaltar cómo las diferentes especies se adaptan a entornos similares.
3. Estructuras vestigiales:
* Definición: Estructuras reducidas o no funcionales en una especie pero que estaban presentes y funcionales en sus antepasados.
* Ejemplo: El apéndice en humanos es una estructura vestigial que se cree que fue importante en la digestión de la materia vegetal en nuestros antepasados.
* Evidencia: Las estructuras vestigiales indican que las especies han cambiado con el tiempo y que las estructuras una vez esenciales se han vuelto innecesarias.
4. Similitudes moleculares:
* Definición: Comparación de secuencias de ADN, ARN y proteínas entre especies.
* Ejemplo: Los humanos y los chimpancés comparten más del 98% de su ADN, lo que indica un antepasado común muy reciente.
* Evidencia: Cuanto más cerca son las similitudes moleculares, más cerca es la relación evolutiva entre las especies. Esto proporciona una fuerte evidencia de ascendencia común y cómo las especies han divergido con el tiempo.
En resumen:
Al comparar similitudes fisiológicas, podemos rastrear la historia evolutiva de la vida en la tierra. Las estructuras homólogas apuntan a la ascendencia compartida, las estructuras análogas destacan la adaptación, las estructuras vestigiales demuestran un cambio evolutivo y las similitudes moleculares proporcionan la evidencia más fuerte de relaciones evolutivas estrechas. Juntos, estas comparaciones fisiológicas pintan una imagen poderosa de cómo la vida ha evolucionado y diversificado durante millones de años.