1. Código genético universal: Todos los organismos vivos en la Tierra usan el mismo código genético básico, un sistema de ADN y ARN para almacenar y transmitir información genética. Esto sugiere un antepasado común del que descendió toda la vida.
2. Similitudes en la estructura celular: Todos los organismos vivos comparten estructuras celulares fundamentales como ribosomas, membranas celulares y el proceso de síntesis de proteínas. Estas similitudes apuntan a un origen común.
3. Registro fósil: Los fósiles revelan la evolución gradual de la vida de organismos simples de un solo células a organismos multicelulares cada vez más complejos. Esta progresión proporciona un registro histórico de cómo la vida ha cambiado con el tiempo.
4. Similitudes bioquímicas: Todos los organismos vivos comparten muchas biomoléculas esenciales, como proteínas y enzimas, con estructuras y funciones muy similares. Estas similitudes sugieren una ascendencia común y relaciones evolutivas.
5. Árbol evolutivo: El análisis filogenético, que compara las características genéticas y anatómicas de diferentes especies, revela una estructura de relación similar a un árbol, con todas las ramas derivadas de una sola raíz, que representa el último ancestro común universal (LUCA).
6. Reloj molecular: Al comparar las diferencias genéticas entre diferentes especies, los científicos pueden estimar cuánto tiempo hace que divergieron de un antepasado común. Este método sugiere un único origen de la vida hace alrededor de 3,5 mil millones de años.
7. Evidencia experimental: Los experimentos de laboratorio han demostrado que las moléculas complejas como los aminoácidos, los bloques de construcción de proteínas, pueden formarse espontáneamente a partir de materia inorgánica en condiciones similares a la Tierra temprana. Esto sugiere un camino plausible para el origen de la vida de la materia no viva.
8. Biogeografía: La distribución de especies en la Tierra refleja su historia evolutiva, con especies estrechamente relacionadas que a menudo se encuentran en regiones geográficamente cercanas. Este patrón respalda la idea de un único origen de la vida y la dispersión posterior.
Si bien la naturaleza exacta de la primera forma de vida todavía se debate, la evidencia abrumadora de estos diferentes campos sugiere fuertemente que toda la vida en la Tierra comparte un solo antepasado común. Este concepto proporciona un marco unificador para comprender la diversidad de la vida en nuestro planeta.