1. fijación de nitrógeno: Ciertas bacterias, llamadas bacterias fijadoras de nitrógeno, tienen la capacidad única de convertir el nitrógeno atmosférico (N2) en amoníaco (NH3). Este proceso es esencial porque el nitrógeno atmosférico no está disponible para la mayoría de los organismos. Estas bacterias generalmente viven en el suelo o en relaciones simbióticas con plantas (por ejemplo, legumbres).
2. Nitrificación: Otras bacterias, llamadas bacterias nitrificantes, oxidan el amoníaco (NH3) en nitrito (NO2-) y luego en nitrato (NO3-), que es una forma de nitrógeno fácilmente utilizable por las plantas. Este proceso se llama nitrificación y ocurre en dos pasos.
Estas dos funciones son cruciales para el flujo de nitrógeno a través del ecosistema y garantizan que las plantas y otros organismos tengan acceso a este elemento esencial.