* adenine (a)
* timina (t)
* guanine (g)
* citosina (c)
Estos cuatro nucleótidos están dispuestos en un orden específico dentro de una molécula de ADN, formando un tipo de código. Este código es lo que determina las instrucciones para construir y mantener un organismo.
He aquí por qué las diferencias en los seres vivos surgen incluso con solo cuatro nucleótidos:
* secuencia: El orden de estos cuatro nucleótidos es lo que importa. Imagine una oración como "El gato se sentó en la colchoneta". Reorganizar las letras cambia el significado por completo. Del mismo modo, reorganizar el orden de los nucleótidos en una secuencia de ADN puede conducir a diferentes instrucciones, lo que resulta en diferentes rasgos.
* Longitud: Diferentes genes (secciones de ADN que codifican rasgos específicos) pueden ser diferentes longitudes. Un gen más largo podría tener más nucleótidos, lo que permite instrucciones más complejas.
* Combinaciones: Los cuatro nucleótidos se pueden combinar de innumerables maneras. El genoma humano, por ejemplo, tiene aproximadamente 3 mil millones de pares de bases (combinaciones de A, T, G y C). Esta gran cantidad de combinaciones permite una diversidad increíble.
* Regulación: La forma en que se expresan los genes (encendido o apagado) también es importante. Los diferentes factores ambientales, las señales internas e incluso las interacciones entre los genes pueden influir en qué genes están activos en un momento dado, contribuyendo aún más a la variación.
Piense en ello así:
* El alfabeto: Solo necesita 26 letras para crear innumerables palabras y oraciones.
* El código de ADN: Solo necesita cuatro nucleótidos, pero su secuencia, longitud y regulación crean una diversidad increíble en los seres vivos.
Es por eso que incluso con solo cuatro bloques de construcción, el ADN es increíblemente complejo y capaz de producir la amplia gama de formas de vida que vemos en la tierra.