* Microscopio de luz (LM): Si bien un microscopio de luz básico puede mostrar el esquema de algunos orgánulos más grandes, su resolución es limitada. Necesitará un microscopio de luz compuesto con técnicas especializadas como:
* Microscopía de contraste de fase: Mejora el contraste de estructuras transparentes, lo que le permite ver orgánulos como núcleos y vacuolas.
* Microscopía de contraste de interferencia diferencial (DIC): Crea una imagen similar a 3D, útil para visualizar la estructura interna de los orgánulos.
* Microscopía de fluorescencia: Utiliza colorantes o proteínas fluorescentes que se unen a orgánulos específicos, lo que le permite ver su ubicación y, a veces, su actividad.
* Microscopio electrónico (EM): Ofrece un aumento y resolución mucho más altos que los microscopios de luz, lo que los hace ideales para estudiar los detalles finos de los orgánulos. Hay dos tipos principales:
* Microscopio electrónico de transmisión (TEM): Un haz de electrones pasa a través de la muestra, creando una imagen detallada de su estructura interna. TEM a menudo se usa para estudiar la organización interna de orgánulos como las mitocondrias, el aparato de Golgi y el retículo endoplásmico.
* Microscopio electrónico de barrido (SEM): Un haz de electrones escanea la superficie del espécimen, creando una imagen 3D. SEM es útil para visualizar la forma externa y las características de la superficie de los orgánulos.
En última instancia, el mejor microscopio para estudiar orgánulos depende de la pregunta de investigación específica y el nivel de detalle deseado.