1. Camuflaje y defensa: Los rasgos que ayudan a los organismos se mezclan con su entorno o se defienden de los depredadores son cruciales para la supervivencia. Los ejemplos incluyen:
* Coloración: La capacidad de un camaleón para cambiar de color para que coincida con su entorno le permite evitar la detección de depredadores.
* espinas y espinas: Las espinas de cactus y las espinas de rosa disuaden los herbívoros de comerlos.
* IMIMICRY: Una mariposa virrey que imita la mariposa de monarca venenosa para evitar la depredación.
2. Adquisición de recursos: Los rasgos que permiten a los organismos obtener los recursos necesarios como alimentos, agua y refugio son esenciales para la supervivencia. Los ejemplos incluyen:
* Estructuras de alimentación especializadas: El largo pico de un colibrí está adaptado para llegar al néctar en flores.
* Conservación eficiente del agua: Un camello joroba almacena grasa que se puede metabolizar para producir agua, lo que le permite sobrevivir en ambientes áridos.
* Sistemas raíz: El extenso sistema de raíces de un árbol le permite acceder a agua y nutrientes del suelo.
3. Reproducción y crecimiento: Los rasgos que mejoran la capacidad de un organismo para reproducir y elevar la descendencia contribuyen a su supervivencia a largo plazo. Los ejemplos incluyen:
* Características atractivas: Las flores de colores brillantes atraen a los polinizadores, que son necesarios para la reproducción de la planta.
* Atención parental: Las aves que construyen nidos y alimentando a sus jóvenes aseguran que sus descendientes sobrevivan hasta la edad adulta.
* Dispersión de semillas: Las semillas de diente de león equipadas con paracaídas se dispersan por el viento, lo que aumenta sus posibilidades de encontrar un terreno adecuado para crecer.
Estos son solo algunos ejemplos de las muchas formas en que los rasgos ayudan a los organismos a sobrevivir. Los rasgos específicos que son ventajosos varían según el entorno del organismo y los desafíos que enfrenta.