1. Soporte y estructura: El esqueleto proporciona un marco para el cuerpo, dándole forma y permitiéndonos estar en posición vertical. Apoya nuestros músculos, órganos y tejidos, evitando que se derrumben.
2. Protección: El esqueleto actúa como una barrera protectora para los órganos vitales. Por ejemplo, el cráneo protege el cerebro, la caja torácica protege el corazón y los pulmones, y la columna vertebral protege la médula espinal.
3. Movimiento: El esqueleto, junto con los músculos, nos permite movernos. Las juntas, donde se encuentran los huesos, permiten flexibilidad y rango de movimiento. Los músculos se unen a los huesos a través de los tendones, y cuando se contraen, tiran de los huesos, causando movimiento.