* Especificidad: Las enzimas son altamente específicas. Cada enzima tiene un sitio activo que tiene una forma única para unirse a un sustrato particular. Esta especificidad es crucial para los procesos biológicos, ya que garantiza que ocurran las reacciones correctas.
* Forma y propiedades químicas: El sitio activo tiene una forma tridimensional que complementa la forma del sustrato. También contiene residuos de aminoácidos específicos que pueden interactuar con el sustrato a través de varios enlaces químicos (enlaces de hidrógeno, enlaces iónicos, fuerzas de van der Waals).
* Modelo de ajuste inducido: El sitio activo no siempre coincide perfectamente con el sustrato. En cambio, sufre un ligero cambio conformacional al vincular el sustrato, creando un ajuste más cómodo. Este "ajuste inducido" ayuda a orientar el sustrato correctamente para la reacción.
* Catálisis: Una vez que el sustrato se une al sitio activo, la enzima facilita la reacción química. El sitio activo de la enzima podría:
* estabilizar el estado de transición: El sitio activo de la enzima puede unirse al estado de transición de la reacción, reduciendo la energía de activación y acelerando la reacción.
* Proporcione un microambiente favorable: El sitio activo puede crear un microambiente que sea óptimo para que ocurra la reacción, por ejemplo, proporcionando pH o condiciones iónicas específicas.
Analogía:
Imagina una cerradura y una llave. El bloqueo (sitio activo) tiene una forma y disposición específicas de pines. Solo una llave (sustrato) con la forma y la disposición coincidente puede caber y desbloquear el bloqueo.
En resumen:
El sitio activo de una enzima es una región de forma específica que se une al sustrato, facilitando una reacción química específica. La relación entre el sitio activo y el sustrato se caracteriza por la especificidad, el ajuste inducido y un papel catalítico en la reducción de la energía de activación para la reacción.