Mientras que otros, como Francesco Redi, habían contribuido a refutar la teoría, el famoso experimento de frasco de cuello de cisne de Pasteur proporcionó evidencia fuerte y concluyente contra la generación espontánea. Demostró que el caldo estéril permanecería estéril incluso cuando se expone al aire, siempre que el aire se filtrara para evitar la entrada de microorganismos. Esto demostró que los organismos vivos solo podían surgir de otros organismos vivos, no espontáneamente de la materia no viva.