1. Células eucariotas: Tanto los humanos como los euglena son eucariotas, lo que significa que tienen células con un núcleo y otros orgánulos unidos a la membrana. Esto los distingue de las bacterias y las arqueas, que son procariotas.
2. Nutrición heterotrófica: Si bien Euglena son principalmente autótricos (fabricando alimentos a través de la fotosíntesis), también pueden obtener nutrientes ingiriendo otros organismos. Esto es similar a los humanos, que son heterotróficos y deben consumir alimentos para obtener energía.
3. Movimiento: Mientras que los humanos usan los músculos para el movimiento, Euglena posee un flagelo, una estructura similar a un látigo que les permite moverse a través de su entorno. Ambos organismos exhiben alguna forma de locomoción.
4. Respuesta a los estímulos: Tanto los humanos como Euglena responden a los estímulos en sus entornos. Por ejemplo, Euglena puede moverse hacia la luz (fototaxis) y lejos de las sustancias dañinas (quimiotaxis), similar a la forma en que los humanos reaccionan a su entorno.
5. Respiración celular: Tanto los humanos como Euglena producen energía a través de la respiración celular, utilizando glucosa y oxígeno para generar ATP.
6. ADN como material genético: Tanto los humanos como Euglena almacenan su información genética en las moléculas de ADN.
Es importante tener en cuenta: Euglena son organismos unicelulares, mientras que los humanos son multicelulares y mucho más complejos.
En general, a pesar de las diferencias significativas en el tamaño, la complejidad y el estilo de vida, los humanos y Euglena comparten algunas características básicas de la vida. Sus similitudes destacan la ascendencia común de todos los seres vivos y los procesos fundamentales que impulsan la vida.