Por Michael Negro
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Las distinciones fundamentales entre el universo, las galaxias y los sistemas solares forman la columna vertebral de la astronomía. Si bien la ciencia puede ser compleja, estos conceptos básicos son accesibles para cualquier persona y generalmente se introducen en los planes de estudios de ciencias de la escuela intermedia o secundaria.
Un sistema solar es la más pequeña de las tres estructuras. Está formado por una estrella, como el Sol, y los cuerpos sujetos por su gravedad, incluidos planetas, lunas, asteroides, cometas y meteoroides. Incluso el sistema solar más pequeño desafía la intuición humana; Si el Sol fuera del tamaño de una pelota de tenis, la Tierra sería un grano de arena a unos ocho metros (26 pies) de distancia.
Las galaxias son vastos conjuntos de estrellas, sistemas solares y materia interestelar, todos unidos por la gravedad. Dentro de una galaxia, los sistemas solares están separados por inmensas extensiones de espacio en gran parte vacío. La Vía Láctea, hogar de nuestro Sol y de nuestro sistema planetario, contiene más de 200 000 millones de estrellas. Los sistemas solares orbitan el centro galáctico de forma muy parecida a como los planetas orbitan sus estrellas:el Sistema Solar completa una órbita cada 200 a 250 millones de años.
El universo lo abarca todo:todas las galaxias, los sistemas solares y las leyes físicas que los gobiernan. Los modelos cosmológicos actuales indican que el universo se está expandiendo continuamente, un fenómeno que se remonta al Big Bang:una colosal explosión de materia supercondensada que dio origen al espacio, el tiempo y toda la materia conocida.
La escala es la distinción principal entre el universo, las galaxias y los sistemas solares, pero otras diferencias también importan. Los agujeros negros (regiones del espacio con una atracción gravitacional tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar) a menudo se encuentran en el corazón de las galaxias. Entre las galaxias se encuentran colosales nubes de gas llamadas nebulosas que, si bien no forman parte de ninguna galaxia o sistema solar, desempeñan un papel crucial en la formación de estrellas.
Comprender estas capas, desde el Sistema Solar local hasta la red cósmica del universo, proporciona información sobre la arquitectura del cosmos y las fuerzas que le dan forma.