Se acaba de lograr otro hito del telescopio espacial James Webb. En 2025, JWST capturó ocho nuevas e impactantes imágenes de nuestro universo. Cada fotografía muestra anillos concéntricos y arcos de luz vibrante y multicolor, una firma inconfundible de lentes gravitacionales, donde la gravedad de las galaxias en primer plano curva y magnifica la luz de las galaxias y estrellas del fondo.
Cualquier objeto masivo:estrellas, galaxias o incluso agujeros negros puede producir lentes gravitacionales. Si bien los propios agujeros negros son invisibles porque sus horizontes de sucesos atrapan toda la luz, la intensa gravedad que ejercen aún puede deformar las trayectorias de los fotones que pasan cerca. Cuando un objeto masivo se ubica entre nosotros y una fuente distante, su gravedad curva la luz de esa fuente, creando una imagen distorsionada similar a un halo que puede aparecer como un anillo o un arco estirado.
Este fenómeno ofrece a los astrónomos un "telescopio cósmico" natural. Al ampliar y revelar objetos que de otro modo estarían ocultos o serían demasiado débiles, las lentes gravitacionales nos permiten observar el pasado antiguo del universo con detalles sin precedentes. Las últimas observaciones de JWST son un testimonio de la visión de Einstein y una ventana a los confines más lejanos del espacio.
Mientras el telescopio espacial James Webb continúa trazando el cosmos con una resolución más fina que nunca, el trabajo fundamental de Einstein sobre la gravedad brilla más que nunca.
Archivo Hulton/Getty Images
En 1687, Isaac Newton publicó una teoría integral de la gravedad que describía cómo las masas se atraen entre sí. Si bien las ecuaciones de Newton describieron con precisión el *cómo* de la gravedad, dejaron el *por qué* sin resolver. Más de 300 años después, Albert Einstein ofreció una respuesta revolucionaria.
La teoría de la relatividad general de Einstein reemplaza la idea de una fuerza que actúa a distancia con una descripción geométrica:la masa y la energía curvan la estructura misma del espacio-tiempo, y esta curvatura dirige el movimiento de todos los objetos cercanos, incluidos los fotones sin masa. A diferencia de la visión de Newton, Einstein predijo que la luz seguiría trayectorias curvas en presencia de cuerpos masivos.
El 29 de mayo de 1919, un equipo de astrónomos británicos se dispuso a probar esta audaz afirmación. Durante un eclipse solar total, observaron estrellas cercanas al disco solar y descubrieron que sus posiciones aparentes estaban desplazadas, precisamente como predijeron las ecuaciones de Einstein. Esta primera detección de lentes gravitacionales confirmó que la luz efectivamente se curva alrededor de objetos masivos, consolidando la teoría de Einstein como piedra angular de la física moderna.