Antes de su retirada el 24 de octubre de 2003, el Concorde era el avión de pasajeros más rápido del mundo y completaba el tramo de Londres a Nueva York en menos de cuatro horas.
Su velocidad (más del doble de la velocidad del sonido) lo hizo posible. El diseño del avión, propulsado por cuatro motores Rolls‑Royce/Snecma Olympus‑XWB, le permitía volar a Mach2,04 (≈1354 mph).
Las características clave de ingeniería incluyen una forma de ala delta que reduce la resistencia a velocidades supersónicas, un fuselaje compuesto liviano y un potente postquemador para despegue y ascenso.
El interior del Concorde fue diseñado para brindar comodidad a gran altitud:cabinas presurizadas a 25,000 pies, ventanas grandes y un salón exclusivo de primera clase.
Si bien el avión ofrecía una velocidad incomparable, su costo operativo, el ruido del estallido sónico y el número limitado de asientos (alrededor de 100 pasajeros) finalmente llevaron a su retiro.
Foto cortesía de British Airways .