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  • Reducción de las emisiones de los vehículos para proteger la salud pulmonar de los niños

    El asma es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por inflamación y constricción de las vías respiratorias, lo que provoca dificultades respiratorias, tos y sibilancias. Sigue siendo una de las enfermedades crónicas más prevalentes entre los niños y genera un número significativo de visitas al departamento de emergencias anualmente. Es importante destacar que el asma limita la participación en deportes y otras actividades que son esenciales para el bienestar físico y mental de los niños.

    La contaminación del aire relacionada con el tráfico no sólo desencadena ataques de asma sino que también contribuye al desarrollo inicial de la enfermedad en los niños. Los vapores de los vehículos propulsados por gasolina liberan dióxido de nitrógeno y otros irritantes que inflaman los pulmones.

    En Canadá y Estados Unidos, los automóviles son los mayores contribuyentes a la contaminación que calienta el clima. El transporte representa aproximadamente el 25 % del total de las emisiones de gases de efecto invernadero, y los turismos son responsables de la mayoría.

    Para frenar el cambio climático y mejorar la calidad del aire, muchos estados de EE. UU. han promulgado mandatos de vehículos de cero emisiones (ZEV), que obligan a los fabricantes de automóviles a vender una cantidad mínima de vehículos eléctricos cada año. Los ZEV abarcan coches totalmente eléctricos, híbridos enchufables y vehículos de pila de combustible.

    Canadá ha adoptado un enfoque paralelo. El gobierno federal se ha fijado el objetivo de que el 100% de las ventas de vehículos nuevos sean ZEV para 2035.

    ¿Cómo se traducen estas políticas en resultados reales de salud para los niños? Investigadores de la Universidad de Toronto, dirigidos por el Dr. Steve Easterbrook, director de la Escuela de Medio Ambiente, examinaron la relación entre las ventas de vehículos eléctricos y de gasolina en los estados de EE. UU. y la incidencia del asma infantil entre 2013 y 2019. Su estudio se publicó en Environmental Research.

    Los hallazgos sugieren que si uno de cada cinco automóviles nuevos vendidos fuera eléctrico, el número de casos de asma atribuibles a las emisiones de los vehículos disminuiría drásticamente. El estudio subraya el papel fundamental de la reducción de emisiones en la protección de la salud pulmonar.

    Sin embargo, los autores advierten que los beneficios para la salud dependen de varios factores. Los vehículos eléctricos deben reemplazar a los automóviles de gasolina en lugar de aumentar la flota. El acceso equitativo a los ZEV más allá de los estados con mandatos es esencial, ya que los fabricantes de automóviles pueden priorizar esos mercados. Además, la electricidad que alimenta los vehículos eléctricos debe provenir de fuentes limpias para evitar que la contaminación se traslade a las centrales eléctricas.

    El equipo también pide un mejor reciclaje de baterías y un abastecimiento responsable de materiales para garantizar que la transición a la movilidad eléctrica genere beneficios integrales para el medio ambiente y la salud pública.

    En resumen, reemplazar los vehículos de gasolina por vehículos eléctricos puede reducir notablemente la contaminación del aire relacionada con los gases de escape, reducir las tasas de asma infantil y mitigar otras afecciones respiratorias provocadas por la contaminación, como el enfisema.

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