Sin embargo, el progreso científico también puede ser mal utilizado. Las armas nucleares, la contaminación ambiental y el potencial de manipulación genética son serias preocupaciones. El ritmo rápido del desarrollo tecnológico plantea preguntas éticas y puede dejar algunas atrás.
En última instancia, la ciencia misma no es bendición ni bane. Es nuestra responsabilidad usar su poder sabiamente, asegurando que sus beneficios alcancen todos y mitigen sus daños potenciales. La ciencia es una herramienta poderosa y, como cualquier herramienta, su impacto depende del usuario.