Esta frase, acuática por Herbert Spencer, enfatiza la idea de que las personas con rasgos más adecuados para su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo esos rasgos ventajosos a su descendencia.
Si bien es un término ampliamente utilizado y entendido, es importante tener en cuenta que la "supervivencia del más apto" puede ser engañosa. No se trata simplemente de la fuerza física, sino de la capacidad de adaptarse y prosperar en un entorno específico, que puede incluir varios rasgos como inteligencia, camuflaje o resistencia a las enfermedades.