
Las enzimas son los caballos de batalla de la biología y aceleran cada reacción química que sustenta la vida. Al unir los reactivos en un sitio activo de forma precisa, reducen la energía de activación necesaria para que se produzca una reacción, lo que hace que los procesos metabólicos sean eficientes y oportunos.
Las coenzimas, muchas de las cuales se derivan de vitaminas, ajustan la actividad enzimática. Transfieren electrones esenciales, átomos de hidrógeno o grupos moleculares más grandes, lo que permite que el sitio activo de la enzima adopte la forma correcta para su sustrato. Sin coenzimas, muchas reacciones se estancarían y provocarían bloqueos metabólicos.
Sólo las vitaminas hidrosolubles pueden funcionar como coenzimas. Los actores clave incluyen tiamina (vitamina B1), niacina (vitamina B3), riboflavina (vitamina B2) y piridoxina (vitamina B6). Estos nutrientes no los produce el cuerpo y deben obtenerse de alimentos como cereales integrales, legumbres y verduras de hojas verdes.
Cuando los niveles de vitaminas caen, la actividad enzimática disminuye y las vías bioquímicas del cuerpo fallan. Por ejemplo:
Estas condiciones subrayan el papel fundamental que desempeñan las vitaminas como coenzimas en el mantenimiento de la salud metabólica.