Por Giselle Diamante | Actualizado el 24 de marzo de 2022
Los volcanes son respiraderos geológicos que liberan magma (roca fundida, gases y cristales) a la atmósfera. Cuando el magma llega a la superficie, se convierte en lava, que puede fluir pacíficamente o hacer erupción explosiva, lo que plantea importantes peligros para la vida y la infraestructura.
Las erupciones volcánicas varían desde flujos de lava efusivos y de baja energía hasta explosiones violentas cargadas de cenizas que pueden bloquear la luz solar durante años. Los científicos clasifican estos eventos para evaluar su impacto y anticipar actividades futuras.
El VEI, desarrollado por el Instituto Smithsonian, es una escala logarítmica que clasifica las erupciones de 0 a 8. Cada incremento representa un aumento de diez veces en el volumen de material expulsado, medido como Equivalente de Roca Densa (DRE). La escala también considera la altura de la columna y la cantidad de cenizas y gases liberados.
Actualmente, los científicos están explorando una métrica alternativa que capture la intensidad de la erupción en lugar del volumen, pero el VEI sigue siendo el estándar para el análisis histórico y en tiempo real.