Por Amy Harris
Actualizado el 24 de marzo de 2022
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Las erupciones volcánicas son a la vez impresionantes y peligrosas, pero son esenciales para sustentar la vida en la Tierra. Han dado forma a la atmósfera, los océanos y la geología de la superficie de nuestro planeta durante millones de años. En esencia, los volcanes son respiraderos naturales en la corteza terrestre que liberan lava, gases, cenizas y tefra. Las erupciones pueden variar desde suaves flujos de lava hasta violentas explosiones que representan amenazas importantes para la seguridad humana.
Las erupciones se desencadenan cuando la presión interna obliga al magma a escapar. En vulcanología, las erupciones “tranquilas” se denominan efusivas eventos. Estas erupciones suelen implicar el lento derramamiento de lava de baja viscosidad, como se observa en muchos volcanes hawaianos. Por el contrario, explosivo Las erupciones se asemejan a las espectaculares explosiones del Monte Santa Helena, que lanzan cenizas, gases y fragmentos de rocas a lo alto de la atmósfera. La mayoría de las erupciones se encuentran a lo largo de un continuo, combinando características de estilos efusivo y explosivo.
Las erupciones efusivas producen lava fundida que fluye como un líquido espeso, comparable a la yema de un huevo crudo. Las erupciones explosivas generan lava más viscosa, parecida a un huevo duro, y expulsan fragmentos de roca y gases. Estas erupciones pueden generar flujos piroclásticos (corrientes rápidas y mortales de cenizas y gases calientes) que se mueven a velocidades de hasta 100 km/h (≈60 mph). Las erupciones explosivas también dispersan nubes de cenizas que pueden cubrir grandes áreas, interrumpir los viajes aéreos y provocar riesgos respiratorios. Además, el material volcánico puede mezclarse con agua para formar lahares, que pueden enterrar comunidades enteras. Las erupciones efusivas, aunque más lentas, aún pueden dañar la infraestructura, pero rara vez representan amenazas letales inmediatas para los humanos.
Los principales determinantes del estilo de erupción son la viscosidad del magma y el contenido de gas. Los magmas de alta viscosidad ricos en sílice atrapan gases, lo que provoca un aumento de presión y liberaciones explosivas. Los magmas de menor viscosidad permiten que los gases escapen más fácilmente, lo que da lugar a flujos efusivos. La temperatura y la concentración de sílice son controles clave:los magmas más fríos y ricos en sílice son más viscosos y explosivos; Los magmas más calientes y bajos en sílice fluyen más fácilmente y son efusivos.
Las diferentes morfologías de los volcanes favorecen distintos estilos de erupción. Los volcanes en escudo, con pendientes suaves, suelen producir erupciones efusivas; las islas hawaianas son ejemplos clásicos. Los conos de ceniza y los estratovolcanes (volcanes compuestos) frecuentemente entran en erupción de forma explosiva. Los estratovolcanes, como el Monte Fuji, el Monte Kilimanjaro y el Monte Rainier, combinan grandes erupciones con perfiles empinados. Las calderas de riolita, aunque son más raras, son capaces de producir los eventos más explosivos; Yellowstone en Estados Unidos y Toba en Indonesia son sistemas riolíticos notables.