Por Kyle Fiechter, actualizado el 24 de marzo de 2022
El agar es un medio gelatinoso utilizado para cultivar cultivos bacterianos. Las placas de agar combinan esta base gelatinosa con nutrientes esenciales como agar nutritivo, agar almidón, agar leche y agar yema de huevo (ejemplos proporcionados por la Universidad de Missouri-St. Luis. Para mantener condiciones de crecimiento óptimas, las placas de agar deben almacenarse de manera que se evite la contaminación bacteriana y se preserve la integridad del medio.
Coloque cada placa de agar sobre el lado de la tapa y apílelas en sus bolsas de almacenamiento originales. Esta orientación evita que los contaminantes transportados por el aire se depositen en la superficie de los nutrientes y proporciona una barrera adicional contra los microbios.
Mantenga una temperatura constante de 4°C (39°F). La mayoría de las bacterias tienen una actividad metabólica reducida por debajo de los 10°C, lo que preserva la consistencia del agar e inhibe el crecimiento no deseado. Mantenga los platos sellados para evitar que se sequen.
Cuando no se puede utilizar un refrigerador, es aceptable una cámara fría con temperatura controlada (≤4°C). Después de verter, inspeccione las placas para detectar condensación dentro de 2 a 4 horas. La condensación indica exposición al calor que puede secar el agar. Voltee las placas si se acumula humedad y controle de cerca si se produce más condensación.
Antes de usar, examine cada placa en busca de colonias o grietas visibles. Una superficie de agar seca e intacta indica que las placas siguen siendo viables y listas para la inoculación.
La estabilidad de los antibióticos disminuye con el tiempo. Por ejemplo, la ampicilina pierde potencia después de 3 a 4 semanas de almacenamiento refrigerado. Si las placas se almacenan a temperatura ambiente, la actividad del antibiótico puede disminuir en una semana. Deseche cualquier placa que contenga antibióticos que supere estos plazos para evitar resultados inexactos.