Por Ángela Libal
Actualizado el 24 de marzo de 2022
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Las rocas se dividen en tres categorías principales:sedimentarias, ígneas y metamórficas. Las rocas sedimentarias se forman a partir de la compactación y cementación del limo y el suelo transportados por el agua. Las rocas ígneas cristalizan al enfriarse lava o magma, mientras que las rocas metamórficas se desarrollan bajo alta presión en las profundidades de la corteza terrestre. La ceniza volcánica, un depósito ígneo de grano fino, a menudo rodea capas sedimentarias, creando una oportunidad única para una datación precisa.
Las intrusiones ígneas (magma que rompe la roca suprayacente) pueden penetrar o hundir capas sedimentarias. Cuando un cuerpo de magma desplaza estratos más antiguos, el proceso se conoce como hundimiento. . Si se rompe e incorpora fragmentos de roca circundante, esos fragmentos se denominan xenolitos. . Las capas intactas circundantes se denominan rocas de pared. , mientras que la fuente de los xenolitos es la roca madre . Al estudiar estas relaciones, los geólogos pueden rastrear las edades relativas de las formaciones intruidas y circundantes.
La estratigrafía, la ciencia de la estratificación, se basa en la ley de superposición:en una secuencia inalterada, las capas más antiguas se encuentran debajo de las más jóvenes. Al correlacionar las capas sedimentarias del área hundida o xenolitos con las de la pared circundante o las rocas madre, los científicos pueden deducir la edad relativa de la capa intruida. Este método proporciona un marco confiable para establecer un cronograma, especialmente cuando los datos radiométricos son escasos.
Otro enfoque clásico implica identificar fósiles dentro de la capa sedimentaria. La vida surgió hace aproximadamente 4.500 millones de años, y cada era geológica (Precámbrica, Paleozoica, Mesozoica, Cenozoica) alberga conjuntos de fósiles distintos. Al hacer coincidir las especies fósiles con períodos de tiempo conocidos, los geólogos pueden asignar un rango de edad relativo a la capa. Aunque esta técnica ofrece intervalos temporales más amplios, sigue siendo invaluable para contextualizar la roca dentro de la historia de la Tierra.
Cuando una capa sedimentaria se encapsula entre dos lechos de cenizas (toba), la datación radiométrica se vuelve excepcionalmente precisa. Las capas de toba se pueden datar utilizando técnicas de potasio-argón (K-Ar). El potasio-40, abundante en los cristales de feldespato, se descompone en argón-40 a un ritmo conocido. Midiendo la proporción de estos isótopos en la ceniza, los geólogos calculan la edad del depósito de ceniza. Dado que la capa sedimentaria está intercalada entre las capas de ceniza fechadas, su edad se puede clasificar con gran confianza.
La datación radiométrica de la toba volcánica se ha convertido en la piedra angular de la cronoestratigrafía geológica, permitiendo a los científicos precisar las edades de formaciones sedimentarias que de otro modo permanecerían ambiguas.