* Contenido fósil: A menudo contienen fósiles, los restos preservados de los organismos antiguos. Estos fósiles proporcionan evidencia directa de la vida en el pasado, incluidos los tipos de organismos que existían, sus entornos y cómo evolucionaron con el tiempo.
* capas (estratificación): Las rocas sedimentarias se forman típicamente en capas (estratos). Estas capas se depositan con el tiempo, con capas más antiguas en las capas inferiores y más jóvenes en la parte superior. Esto proporciona una línea de tiempo relativa para los eventos, ayudándonos a comprender la secuencia de eventos geológicos que ocurrieron.
* Estructuras sedimentarias: Las características dentro de las capas, como las marcas de ondulación, las grietas de lodo y el lecho cruzado, proporcionan pistas sobre el entorno en el que se depositó el sedimento. Estas estructuras pueden contarnos sobre corrientes de agua pasadas, patrones de viento e incluso condiciones climáticas.
* Composición mineral: Los minerales presentes en las rocas sedimentarias pueden indicar la fuente de los sedimentos y las condiciones químicas bajo las cuales se formaron. Esto puede proporcionar información sobre entornos pasados, como océanos antiguos, desiertos o regiones volcánicas.
* Composición química: La composición química de las rocas sedimentarias puede revelar información sobre climas pasados, como la presencia de ciertos isótopos que indican la presencia de glaciares o variaciones antiguas en los niveles atmosféricos de CO2.
Al analizar estas características dentro de las rocas sedimentarias, los geólogos pueden reconstruir entornos pasados, climas y formas de vida, proporcionando una ventana a la historia de la Tierra.