1. Activo: Un volcán se considera activo si ha estallado en la historia reciente (generalmente en los últimos 10,000 años) o muestra signos de disturbios como emisiones de gas, deformación del suelo o un mayor flujo de calor.
2. Latente: Un volcán se considera inactivo si no ha estallado recientemente, pero aún tiene el potencial de estallar en el futuro. Estos volcanes pueden mostrar signos de actividad ocasional, pero actualmente no están en erupción.
3. Extinto: Un volcán se considera extinto si es poco probable que vuelva a estallar. Esto a menudo se debe a que la fuente de magma subyacente se está agotando o ya no activa. Sin embargo, es difícil decir definitivamente que un volcán está extinto, ya que algunos considerados extintos han sorprendido a los científicos al estallar después de largos períodos de inactividad.
Nota importante: Estas clasificaciones no son absolutas y pueden ser difíciles de definir. Un volcán inactivo podría volverse activo nuevamente, y un volcán extinto podría tener un resurgimiento de la actividad en condiciones geológicas específicas.