Por David Dunning
Actualizado el 24 de marzo de 2022
En la investigación científica, un error constante, también llamado error sistemático, crea una desviación constante del valor real de una medición. A diferencia de los errores aleatorios que varían de manera impredecible, los errores constantes desplazan todas las lecturas en la misma dirección en una cantidad fija.
Como los errores sistemáticos no cambian cuando se repite un experimento en las mismas condiciones, a menudo son invisibles para el análisis estadístico. La media o mediana de los datos seguirá teniendo el mismo sesgo, lo que hará que el error sea difícil de detectar sin una referencia externa.
Varias estrategias pueden revelar y corregir sesgos sistemáticos:
La precisión se refiere a la consistencia de mediciones repetidas, mientras que la exactitud denota cercanía al valor real. Un dispositivo con una escala mal graduada puede producir lecturas muy precisas pero sistemáticamente inexactas. La calibración con respecto a una cantidad de referencia elimina este sesgo.
El error cero es un tipo específico de error constante en el que un instrumento de medición no lee cero cuando debería. Los ejemplos incluyen amperímetros, voltímetros, cronómetros y termómetros. Incluso si el instrumento no se puede restablecer, el error de cero se puede corregir sumando o restando la compensación de todas las lecturas posteriores.
Al reconocer y corregir errores constantes, los investigadores pueden garantizar que sus datos reflejen verdaderamente los fenómenos que se están investigando.