Por Timothy Banas • Actualizado el 24 de marzo de 2022
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Los ingenieros crean solenoides (electroimanes) enrollando un cable conductor en espiral alrededor de un núcleo cilíndrico. Cuando una corriente eléctrica fluye a través de la bobina, se genera un campo magnético que puede ejercer una atracción mensurable sobre los materiales ferromagnéticos cercanos. La interacción resultante entre las fuerzas magnéticas y eléctricas sobre una partícula cargada se conoce como fuerza de Lorentz.
La fuerza producida por un solenoide se puede calcular con la siguiente expresión:
F =((n·I)² × μ₀ × A) ÷ (2·g²)
donde:
– F =fuerza (Newtons)
– yo =corriente a través de la bobina (Amperios)
– g =distancia entre la bobina y el metal objetivo (metros)
– Un =área de la sección transversal de la bobina (metros cuadrados)
– n =número de vueltas en la bobina
– μ₀ =constante magnética (4π × 10⁻⁷ H/m)
Antes de introducir números en la ecuación, determine los atributos físicos de su electroimán y las condiciones de funcionamiento. Por ejemplo:
Sustituya los valores en la fórmula:
F =(((1000 × 10)² × 4π × 10⁻⁷ × 0,5) ÷ (2 × 1,5²)) ≈ 14 N
Este resultado indica que, en las condiciones especificadas, el electroimán ejercerá una atracción de aproximadamente catorce newtons sobre un objeto ferromagnético colocado a 1,5 metros de distancia.
Si sigue estos sencillos pasos, podrá predecir con precisión el rendimiento de cualquier electroimán basado en solenoides que diseñe o evalúe.