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Enrollar un letrero magnético es un método de almacenamiento conveniente, pero puede crear una curvatura permanente que deja el letrero con los bordes elevados. Si bien rodar el letrero en la dirección opuesta puede parecer lógico, a menudo debilita el recubrimiento magnético, especialmente en letreros comerciales o de alta resistencia. Los siguientes pasos utilizan calor y una superficie metálica plana para restaurar la planitud original del letrero y al mismo tiempo preservar la fuerza del imán.
Desenrolle con cuidado el letrero, sosteniendo dos lados opuestos pero dejando las esquinas intactas. Tirar de las esquinas puede estirar el material magnético y degradar su rendimiento.
Coloque el letrero boca abajo sobre una superficie metálica plana. El metal proporciona una base rígida que ayuda a colocar el letrero en una posición plana.
Con las manos, presione el letrero hacia abajo para eliminar cualquier curvatura restante y garantizar un contacto total con la superficie metálica.
Configura el secador de pelo o la pistola de calor a temperatura media. Calienta el letrero para ablandar suavemente el papel o la cartulina sin quemarlo, lo que ayuda a que el material se adapte a la superficie plana.
Sostenga la fuente de calor a unas 6 pulgadas de la cara del letrero y muévala lentamente por toda la superficie. Esta distancia mantiene la temperatura moderada y protege la capa magnética del sobrecalentamiento.
Después de aplanarlo, guarde el letrero en la misma superficie metálica plana. Esta práctica minimiza la curvatura futura y mantiene su letrero listo para exhibir.
Mantenga siempre la fuente de calor a temperatura media y al menos a 6 pulgadas del letrero. El calor excesivo o la proximidad pueden debilitar el imán o hacerlo ineficaz.