El biogás es un combustible limpio y renovable producido por la digestión anaeróbica de residuos orgánicos. Al aprovechar la actividad natural de las bacterias, convierte materiales como estiércol de ganado, residuos de cultivos e incluso aguas residuales en gas rico en metano que puede alimentar hogares, generar electricidad y calentar edificios, todo ello manteniendo a raya las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pese la materia orgánica cruda (por ejemplo, paja, ensilaje de maíz o lecho de animales) en un balde. Llene un segundo balde con agua hasta el mismo peso. Combine los dos en un recipiente para mezclar y revuelva hasta que la mezcla alcance una consistencia uniforme y húmeda.
Transfiera la suspensión al tanque de fermentación de la planta de biogás. Agregue material de siembra (generalmente aguas residuales o desechos animales) aproximadamente el doble del volumen de la lechada cruda. Este inóculo proporciona la comunidad microbiana necesaria para una digestión eficiente.
Utilice un medidor de pH para comprobar la acidez de la suspensión. Las bacterias anaeróbicas prosperan en un ambiente ligeramente alcalino (pH 7,5–8,5). Si la lectura está por debajo de este rango, agregue suavemente cal o más agua hasta alcanzar el pH deseado y controle el valor durante todo el período de retención.
Mide la temperatura con un termómetro. El rango óptimo para los microbios productores de metano es de 30 a 40 °C. Si el tanque se enfría, utilice un calentador o, en climas más cálidos, entierre el tanque en un pozo aislado para retener el calor. El control constante de la temperatura aumenta el rendimiento del biogás.
Revuelva o agite la lechada al menos una vez al día para mantener los sólidos suspendidos y el oxígeno fuera del sistema. El tiempo de retención suele ser de 2 a 4 semanas, dependiendo de la temperatura, la materia prima y la actividad microbiana.
Contaminantes como pesticidas o exceso de nitrógeno pueden obstaculizar el crecimiento bacteriano y reducir la producción de metano. La alimentación continua con materia prima y semillas frescas sostiene la producción. El exceso de nitrógeno puede provocar la acumulación de amoníaco; mitíguelo diluyendo el purín o agregando alimentos ricos en carbohidratos como pasto o paja.
La cámara de fermentación debe permanecer hermética durante todo el período de retención. La exposición al oxígeno mata las bacterias productoras de metano y puede provocar riesgos de seguridad. Asegúrese de que todos los sellos estén seguros y controle si hay fugas.