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En la vida cotidiana, el equilibrio describe la sensación de equilibrio del cuerpo. En química, el equilibrio químico se refiere a un estado en el que las concentraciones de reactivos y productos permanecen constantes a lo largo del tiempo, aunque las reacciones directa e inversa continúan ocurriendo a velocidades iguales.
La ley del equilibrio químico, a menudo expresada mediante la constante de equilibrio (K), establece que para una reacción a temperatura y presión constantes, la relación entre las concentraciones del producto y las concentraciones del reactivo (cada una elevada a la potencia de sus coeficientes estequiométricos) permanece sin cambios.
Considere una reacción reversible:
A+B<=>C+D
A medida que avanza la reacción, las concentraciones de C y D aumentan mientras que A y B disminuyen. Con el tiempo, las velocidades de reacción directa e inversa se igualan y las concentraciones se estabilizan. Este equilibrio dinámico es el sello distintivo del equilibrio químico.
Los equilibrios se pueden clasificar en:
Para que un sistema alcance el equilibrio, debe cumplirse lo siguiente:
El principio de Le Chatelier predice cómo responde un sistema a las perturbaciones: