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  • Diferencias clave entre compuestos iónicos y covalentes

    Por Doug Leenhouts | Actualizado el 30 de agosto de 2022

    JVisentin/iStock/GettyImages

    Cuando los átomos se unen, la estructura resultante, ya sea covalente o iónica, determina el comportamiento físico y químico del compuesto. El agua, por ejemplo, es una molécula covalente formada por dos átomos de hidrógeno que comparten electrones con un átomo de oxígeno. Comprender estos enlaces es esencial para predecir propiedades como el punto de fusión, la solubilidad y la reactividad.

    Compuestos covalentes

    Los enlaces covalentes se forman exclusivamente entre átomos no metálicos que poseen electronegatividades similares. Debido a que cada átomo comparte uno o más pares de electrones, las moléculas resultantes suelen ser líquidos o gases a temperatura ambiente y tienen puntos de fusión y ebullición bajos. Estos compuestos suelen ser ligeramente polares y la forma de la molécula se define por la disposición de los pares de electrones compartidos.

    Una regla general clave es que cuando la diferencia de electronegatividad entre dos átomos es inferior a 1,7, el enlace es covalente. La formación de un enlace covalente libera energía, lo que hace que el compuesto sea más estable a medida que se forman enlaces covalentes adicionales.

    Compuestos Iónicos

    Los compuestos iónicos surgen cuando un metal dona uno o más electrones a un no metal, creando iones con carga positiva y negativa que se atraen entre sí. Una diferencia de electronegatividad superior a 1,7 normalmente indica carácter iónico. Estos sólidos exhiben altos puntos de fusión y ebullición y son altamente polares, lo que refleja la separación sustancial de carga.

    Ejemplos de enlaces covalentes

    Muchas moléculas orgánicas están unidas covalentemente, como el metano (CH₄), donde un átomo de carbono comparte electrones con cuatro hidrógenos. También pueden existir enlaces covalentes entre átomos idénticos:el oxígeno (O₂), el nitrógeno (N₂) y el cloro (Cl₂) son todos gases diatómicos. Estos enlaces requieren una cantidad significativa de energía para romperse, lo que subraya su fuerza. En la tabla periódica, los enlaces entre no metales y halógenos (grupo 17) son invariablemente covalentes.

    Ejemplos de compuestos iónicos

    El cloruro de sodio (NaCl), la conocida sal de mesa, es un ejemplo de compuesto iónico. Se disuelve fácilmente en agua porque su red iónica se rompe fácilmente con las moléculas de disolvente. Otras sustancias iónicas comunes incluyen el óxido de magnesio (MgO), el cloruro de potasio (KCl), el óxido de calcio (CaO) y el óxido de hierro (III) (Fe₂O₃). En cada caso, los átomos alcanzan una configuración de gas noble al transferir o aceptar electrones, lo que da como resultado una red estable.




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