WD‑40 es un aerosol doméstico omnipresente en el que muchos de nosotros confiamos sin pensarlo mucho; sin embargo, su creación fue el resultado de décadas de experimentación e ingenio.
En 1953, Rocket Chemical Company, con sede en San Diego, comenzó a desarrollar disolventes y desengrasantes que previenen la oxidación para la industria aeroespacial. Finalmente, el equipo dio con un aceite de desplazamiento de agua que se convertiría en WD-40 después de probar 40 formulaciones diferentes. El nombre “WD‑40” (desplazamiento de agua perfeccionado en el intento número 40) rápidamente resonó tanto entre los profesionales de la industria como entre el público en general.
A lo largo de los años, el WD‑40 evolucionó desde una capa protectora para misiles hasta un producto de consumo ampliamente adoptado con una historia sorprendentemente diversa. El aerosol se envió a los soldados en Vietnam para mantener las armas operativas, a los floridanos después del huracán Carla en 1961 para reacondicionar maquinaria y vehículos dañados, y la compañía mantiene una lista de más de 2,000 usos. Desde un conductor de autobús que retira una pitón que se había enrollado en la parte inferior de un autobús hasta agentes de policía que la utilizan para desalojar a un "ladrón desnudo" de un respiradero de aire acondicionado, la versatilidad del WD-40 es legendaria.
A pesar de sus numerosas aplicaciones, el WD‑40 no es un disolvente universal. Cuando se trata de plásticos, el spray puede ser un grave error, especialmente en determinados tipos.
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Si bien el WD‑40 se puede aplicar a muchos materiales plásticos, no funciona bien con todos ellos. Rociarlo sobre tuberías de PVC (cloruro de polivinilo) puede parecer una forma rápida de lubricar las juntas, pero los hidrocarburos del WD-40 en realidad degradan las cadenas de polímeros del PVC, el policarbonato y el poliestireno. El resultado es el debilitamiento o la decoloración del material.
Los polímeros son macromoléculas de cadena larga que pueden ser amorfas o cristalinas. Los polímeros amorfos, como el polimetilmetacrilato, el policarbonato, el PVC y el poliestireno, tienen una disposición molecular suelta y aleatoria. Estos tipos son particularmente vulnerables a los hidrocarburos alifáticos que se encuentran en el WD-40, que erosionan su estructura. En consecuencia, es mejor evitar el WD-40 en policarbonato (comúnmente utilizado en lentes de anteojos), tuberías de PVC, poliestireno y otros plásticos amorfos como biberones, discos ópticos y pantallas LCD.
Los plásticos cristalinos, incluidos el polipropileno, el polietileno, el poliéster y el nailon, tienden a resistir la acción disolvente del WD-40 de forma más eficaz. Aun así, es prudente limitar el uso de WD‑40 en la mayoría de los plásticos y optar por productos específicamente formulados para superficies plásticas cuando sea necesario.