1. Buenos conductores del calor y la electricidad: Los electrones de los metales están débilmente unidos y pueden moverse libremente, lo que les permite transferir fácilmente calor y energía eléctrica.
2. Maleable y dúctil: Los metales se pueden martillar para formar láminas delgadas (maleabilidad) y estirarlos para formar alambres (ductilidad). Esto se debe a la capacidad de sus átomos de deslizarse unos sobre otros sin romper los enlaces metálicos.
3. Brillante: Muchos metales tienen una superficie brillante que refleja bien la luz. Esto se debe a que los electrones libres interactúan con las ondas de luz.
4. Sólido a temperatura ambiente: La mayoría de los metales son sólidos a temperatura ambiente, a excepción del mercurio, que es líquido. Esto se debe a los fuertes enlaces metálicos que mantienen estrechamente unidos a sus átomos.